Diario de campaña de Eva Joly. 1 – ¡Ay!

Dibujo: Etienne Barthomeuf

Ay. Ay. Ay (y así sucesivamente).

Guerra nuclear en la campaña presidencial francesa

Dibujo Etienne Barthomeuf/ guión elcruasanambulante.

Nicolas Sarkozy ha apretado el botón nuclear.

El objetivo no es Irán sino el Partido Socialista francés, su candidato a las presidenciales François Hollande y en el fondo es un intento de dejar a la izquierda francesa más arrasada que Nagasaki e Hiroshima juntas. Todo vale.

Es verdad que la negociación de Hollande con los Verdes has sido bastante torpe. Sobre todo sabiendo cómo se las gasta el contrincante.

François Hollande pactó un acuerdo anti-Sarkozy con los verdes de Eva Joly de cara a las presidenciales de 2012.

Cuando ya estaba a punto de firmarse, Hollande recibió una amigable llamada del gigante eléctrico Areva y el documento final incluía unos misteriosos retoques en el capítulo de la reducción del uso de la energía nuclear para producir electricidad.

En una sola tacada el líder socialista ha traicionado a los Verdes de Eva Joly y a la vez ha quedado como un ‘loco ecologista’ que quiere acabar con un sector estratégico de la economía francesa. Jugada maestra.

Sarkozy, que no las tiene todas consigo en los sondeos se encontró el plato servido en bandeja. Y se ha lanzado a ello con voracidad. Se ha desplazado a una de las mayores centrales francesas a explicar rodeado de trabajadores que él nunca abandonará la energía nuclear.

Los titulares son elocuentes. “Sarkozy atomiza a Hollande”; “Sarkozy no abandonará el sector nuclear”; “Sarkozy defiende el sector nuclear frente a la vuelta a la edad media del Partido Socialista”; “Sarkozy: el fin del sector nuclear una catástrofe, un cataclismo” 

Y eso que Hollande no busca -ni mucho menos- el cierre de las casi 90 centrales nucleares francesas.

Cuando François Hollande ha criticado la posición rígida de Angela Merkel en la solución de la crisis del euro Sarkozy ha arremetido contra sus declaraciones “anti-alemanas”. Esta estrategia de exageración, acoso y derribo está dando sus frutos. Hollande pierde puntos en intención de voto.

Una muestra del ambiente electoral.

Y lo que nos queda.

Renault: expiando el espionaje que pudo haber sido y no fue

El pasado enero, en plena crisis de la industria del automóvil, Renault denunciaba un oscuro caso de espionaje industrial.

El Gobierno, dueño del 15% de la empresa que los españoles no sabemos pronunciar* lo calificaba de ‘guerra económica’ y movilizaba a los servicios secretos.

* En Francia se ríen mucho de nuestro ‘Renol’, se dice [guenó]

"No hemos sido nosotros. Ya sabemos que los Renault son feos, no necesitamos espías"

Intriga, suspense. El diario conservador Le Figaro desvelaba una trama china en la operación.

¡Bingo! Todo encajaba, los chinos, la crisis, espionaje sobre el coche eléctrico…

El asunto terminó con el despido de tres altos cargos de Renault, y todos tan panchos. Menos los tres ejecutivos en paro, claro.

 
 

El Gobierno casi sacando pecho: “la industria francesa es tan puntera que los chinos nos espían”. Todo conforme a las exigencias del guión… Hasta que un par de meses después se van conociendo los detalles de la investigación.

Sencillamente: no hay nada. Acaso una evasión fiscal a Suiza, de las de andar por casa, que despistó a los investigadores.

En fin, algo sí hubo; un ‘informador anónimo’ que se embolsó 250.000 euros por el falso chivatazo… En resumen: un tipo timó al gigante automovilístico.

En medio del choteo generalizado la prensa lo bautiza ‘vraie-fausse affaire d’espionnage industriel’ un (verdadero-falso escándalo de espionaje industrial). La película de espionaje de la marca del rombo se convertía en una de serie B, de dos rombos.

"Jefe? Sí, tengo todos los datos sobre el nuevo modelo, corto y cierro"

Este lunes ha dimitido el número 2 de Renault, su director general Patrick Pélata, tras un Consejo de Administración dedicado a analizar las conclusiones de la auditoría que encargaron para saber qué pudo fallar.

Pero no lloréis todavía por este chivo expiatorio del espionaje. Se queda en el grupo, en un puesto menos expuesto y santas Pascuas, nunca mejor dicho, que están a la vuelta de la esquina.

Otros tres ejecutivos han sido suspendidos y se ha llegado a un acuerdo para indemnizar a los que fueron verdaderamente despedidos por las falsas acusaciones. ABC dice que es por las presiones del Gobierno.

Y es que, si Francia tiene una gran tradición de indignación y protesta, como recordaba esta semana Carmela Ríos, también tiene una larga tradición de escándalos político-empresariales más o menos incomprensibles, véase Clearstream, o el caso Elf, que casi le cuesta la vida a Eva Joly.

UPDATE nº2: L’Express ha publicado hoy la grabación de la charla con tintes mafiosos entre un ejecutivo de la empresa y Matthieu Tenenbaum, uno de los primeros chivos expiatorios del espionaje, en el momento del despido. Quita el hipo. Quizás la traduciremos un día de éstos porque vale la pena.

ÚLTIMA HORA: A Nadine Morano (ministre auprès du Ministre du Travail, de l’Emploi et de la Santé, chargée de l’Apprentissage et de la Formation professionnelle) pues eso, ministra, le han preguntado por el escándalo de Renault en la tele.

La ministra ha respondido que “le gustan sólo algunas canciones de Renaud“. ¿?¿?

Por supuesto, el gazapo se ha convertido en la guasa del día en Twitter e internet en general. Ejemplo: “Fukushima? Lo siento, no conozco todas las canciones de Tokio Hotel”.