Otro cruasán (casero) es posible – Recette des croissants

© http://www.larecetadelafelicidad.com/ Hhmmmmm…

ES: Nosotros no tenemos ni idea. Bueno sí, sabemos que tienen mantequilla y harina.

Pero SandeeA, autora del -literalmente- delicioso blog La receta de la felicidad se sabe todos los trucos. Nos cuenta que no es tan difícil como parece, sólo hace falta un pelín de técnica y bastante paciencia.

La satisfacción de comerse el cruasán bien bañado en mantequilla, hecho por nosotros /as mismas/ os no tiene precio.

Lo vamos a intentar, y si el resultado no es muy vergonzoso ya os contaremos.

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FR: On ne sait pas comment nous y prendre, mais la blogueuse espagnole SandeeA vous montre comment  faire vos croissants maison dans son succulent blog “La receta de la Felicidad” (pas besoin de traduction, allez!) .

Selon elle, ce ne serait pas si difficile à réaliser… Il faut juste un peu de patience, un minimum de technique, du goût, du pep’s… (mince, on commence a parler en mode Top Chef).

Bref, le plaisir de manger ses propres croissants bien bourrés de beurre n’a pas de prix! Le plaisir de visiter le blog de SandeeA non plus.

On va essayer. Si le résultat est mangeable on vous tiendra au courant.

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Tartiflette de camembert sin nata

Esto es un sacrilegio para los amantes de la verdadera tartiflette.

La idea de hacerla sin nata viene de la necesidad. Tenía patatas, un camembert en sus últimas horas de gloria y bacon.

Pero también lo hice así porque la receta completa me parece demasiado pesada. La cocina francesa es propensa a la nata y la mantequilla y esto, sumado a las patatas, es una auténtica bomba para el estómago.

La tartiflette, su primo hermano el gratin dauphinois y su sobrina la Vercoflette (tartiflette con queso azul de Vercors) son platos de los Alpes. Perfectos para comer de noche, después de una jornada de esquí quemando calorías y con -10º C de temperatura en el exterior del chalet.

De hecho cuenta Wikipedia que el nombre tartiflette se inventó en las estaciones de esquí. El plato original de Saboya se llama «la péla» y se parece más a esta receta. La web especializada en esquí Skipass la ha convertido en su lema: ‘In tartiflette we trust’, parodiando el “In God we trust” escrito en el dólar.

Pues eso, la tartiflette está muy bien después del esquí, pero un miércoles en casa antes de ir a trabajar no es muy recomendable.

Así que

Tartiflette versión ligera y a tu manera

Ingredientes: Patatas, el queso que te apetezca o el que tengas, bacon, cebolla y/o ajo perejil y un chorretín de aceite.

Preparación: Un poco de aceite en la bandeja de horno para que no se pegue. Patatas cortadas con o sin piel, cebolla y/o ajo. Otro poco de aceite por encima y sal.

Unos minutos al horno a 180-200º.

Cuando han empezado a cocerse un poco añades el bacon y el queso. Si te apetece puedes añadir un poco de vino blanco.

Esperas a que esté todo bien cocido y opcionalmente, le das un toque de gratinado.

Yo le puse un poco de perejil para la foto y porque está rico.

Plan-invierno: WELSH for it!

El norteño francés, el casi belga,  bebe mucha cerveza, tiene uno de los mejores caracteres de este país pero sobre todo, sabe comer. Y no se anda con tonterías. Contra el frío: grasa. Así se lo plantea y así lo aceptamos, encantados, los expatriados. Eso sí, no hay que ser tiquismiquis ni pensar en tofu y en proteínas para vegetarianos. Aquí: cheddar, huevos fritos, queso “maroilles” , MUCHAS patatas fritas y salchichas.

Y con todo ese mejunje, conseguimos un WELSH.

En la ciudad de Lille, pegadita a Bélgica, el Welsh es el plato típico y también el más barato. Por 8 euros, hueles cómo se funde en el horno a dos kilómetros. A medida que el camarero se acerca con tu plato ardiendo, sientes que tu estómago va a sufrir. Cuando lo ves, te armas de valor. Y entonces, te colocas bien la servilleta, coges el tenedor y observas. Observas esas pompitas de calor que despide el cheddar. Dudas. Dudas por el daño que le puedas causar a tu organismo (frase de cursis muy utilizada últimamente en la publicidad). Pero da igual, allá vas.

El Welsh tiene una base de pan empapado en cerveza. Aunque bueno… el pan no lo ves porque está cubierto por una capa de cinco centímetros de cheddar. Sólo cheddar, bien amarillento. Y por si fuera poco, encima del cheddar, hay un huevo frito. Y al lado del huevo frito, UNA SALCHICHA Y PATATAS FRITAS! Sí señores, no tiene fin.  Pero como nos dice la cara de esta buena mujer, se puede comer, disfrutar y hasta rebañar!

Eso sí, el Cruasán no se responsabiliza ni de la digestión ni del olor que te acompaña durante…una duración indeterminada. Sólo lo recomienda con fruición porque esta gastronomía francesa, Cruasanes míos, a pesar de nuestra defensa sin límites de la tortilla de patatas, puede darte unos momentos de felicidad incomparables. Welsh for it!!

Cruasán Ramadán: días 4 y 5

Cruasanes, ya estoy de vuelta. Mi ramadán ha sufrido varios cambios estos últimos días. Nota positiva: por fín he dado con la fórmula mágica para resistir tantas horas sin comer. Ahora vivo por la noche. Vale, ya sé que no hace falta ser un crack para llegar a tal conclusión, pero no es tan fácil. Una de las cosas negativas del ramadán es el cansancio. Duermes durante el día, duermes por la noche, duermes a todas horas. Viviendo por la noche ganas horas para comer y las horas de sol se hacen más cortas al pasarlas durmiendo…

Una serie de circunstancias me llevaron, el jueves pasado, a hacer un reportaje sobre el puerto de pesca de Lorient. Es el segundo puerto más importante de Francia detrás de Boulogne-sur-mer. Lo dirige una mujer, Angèle Bergelin. Una campeona de 1m80 que ha conseguido hacerse un sitio en un mundo dominado por los hombres. Lleva un año en Lorient y cada noche, a partir de la 1 y media de la mañana, llega a su lugar de trabajo para dirigir la lonja, la venta y subasta del pescado, evitar los piques de los pescadores, los bloqueos de precio cuando le llega el turno al atún, tesoro cotizado. Angèle se pasea con su walkie. Huele a pescado pero admite que le da igual, le apasiona su trabajo. Los pescadores la miran de reojo, con un cigarrillo en la comisura del labio, mientras ella corre de un lado a otro estrechando la mano a todo el mundo.

El jueves por la noche llegué a casa a las 8 de la mañana apestando a pescado pero feliz por haber descubierto una profesión tan chula y haber conocido a tanta gente interesante. Al día siguiente me fuí de fiesta. También llegué a casa a las 8 de la mañana, feliz por haber bailado en un bar en el que no había gaitas. En los dos casos me desperté a las 4 de la tarde al día siguiente, así, cumplir con el ayuno del Ramadán, es pan comido…

Cruasán Ramadán: día 3?

Pues le tocaba a Icmandic hacer este post pero, entre el ayuno y la noche que pasó en el puerto pesquero de Lorient… En fin, que ya os lo contará ella ¿O no?

Mientras yo, que sí he comido, aquí estoy, sólo ante el peligro del editor de posts.

Lugar de luchas y fiestas

He recibido un mail de El Patio Maravillas de Madrid, gran rincón, en el que enlazaban un video de un tal Remi Gaillard. Casualmente su página se llama N’importe qui... Me ha hecho gracia, visto que ayer estuve hablando de la expresión francesa, complicada de traducir pero muy pegajosa ‘n’importe’.

(N’importe qui: un personaje, más o menos. N’importe quoi: chorradas, en este caso).

Yo no le conocía, pero debo ser el único. ¡Su página de fans de Facebook tiene 2,240,765 ‘like’! El tipo se dedica a hacer video-performances improvisadas y a menudo jugándose la salud. Su gran éxito parece ser Mario Kart.

Eso es el verdadero n’importe quoi. Es más, su lema es ‘Faire n’importe quoi pour devenir n’importe qui’. (Hacer chorradas/ locuras para volverse un personaje/ notas)

Para saber cómo suena: copia n’importe quoi y n’importe qui en la demo de Acapela, aunque sin duda, lo mejor de Acapela es hacer decir cosas en español a las voces francesas y viceversa.


Cruasán Ramadán: día 2

Cruasanes, muero de hambre. Estoy totalmente aplatanada. Sin embargo, ayer viví un super momento a las 21:40, hora del anochecer en Lorient. Me comí un enorme plato de arroz con leche para vengarme de todos aquellos que habían comido delante de mi durante el día.
El ayuno se rompe mediante leche y dátiles. En cuanto se prueba algo de comer, el musulmán se pone a rezar. Al cabo de una media hora termina la oración y se pega el festín, el de verdad. Yo no recé pero dejé que Sami me tomase la mano mientras recitaba un rezo en voz alta. Diez minutos más tarde nos llamaban sus padres para felicitarnos por haber superado el primer día de ayuno.  Y a continuación elegimos un restaurante y me puse tibia: carne, patatas fritas, ensalada, tarta de manzana, helado de vainilla, coca cola, cigarros y olé! Me compré un bollo de chocolate para mi desayuno (previsto a las 5:30) y me fuí a dormir porque estaba muerta. Mi pobre estomago se alegró de haber ingerido comida pero se quejó de mi ansiedad así que me tuve que dar un paseo tras el atracón.
Al cabo de las cinco horas de sueño me desperté para tomar el desayuno. Y ahí, cruasanes míos, viví el momento mas ridículo de esta experiencia: me pregunté porqué estaba yo sentada en mi cama tomándome un litro de leche y chocolate cuando debería estar durmiendo y soñando felizmente. Me sentí idiota. Comiendo y bebiendo  con los ojos medio cerrados.
Es como si decides celebrar la navidad y no ves ni un arbol decorado, ni hace frío, nadie se ofrece regalos, eres la única persona que se levanta para los Reyes Magos…no tiene ningún sentido. No veo ninguna coherencia en lo que estoy viviendo porque solo conozco a UNA persona que lo esté viviendo conmigo.
Pero me sigue gustando hacerlo porque aprendo algo nuevo cada día. Como dice mi cruasán favorito, lo más importante es “tomártelo con zenitud”. Hasta mañana…