Las técnicas de la policía de Sarkozy

¿Un método para terminar con dos días de disturbios en Lyon o una revancha de la policía, desbordada durante dos días por los jóvenes?

El caso es que el 21 de octubre la plaza Bellecour de Lyon estaba tomada por 700 antidisturbios (CRS) policías de paisano, agentes de la Gendarmería Móvil… Incluso unidades de élite de la Policía Nacional, armados con dos camiones con cañones de agua y gas lacrimógeno para exportar.

Enfrente, unos 200 jóvenes, en su mayoría menores, en su mayoría “no blancos” que fueron encerrados durante 6 horas en la plaza.

Pinchando en esta galería de Flickr está el relato en imágenes.

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Embriaguez manifiesta

Si venís a Francia sabed que las leyes de la República (la señora que aparece arriba de la foto, encima de lo de Liberté, Egalité y Fraternité) “prohíben a los vendedores de alcohol dar de beber a personas en estado de embriaguez manifiesta o recibirles en su establecimiento” (tercer párrafo).

Y sobre todo (último párrafo, mi favorito) está prohibido encontrarse en estado de embriaguez manifiesta en los lugares públicos.

Queda a cargo del camarero interpretar lo manifiesta que es la embriaguez de uno.

Por suerte los cruasanes no hemos tenido el honor de comprobarlo pero al parecer la policía, con las leyes de la República bajo el brazo, puede llevarte al calabozo hasta que se te pase la melopea. Ojito.

El documento, se titula “Protección de los menores y represión de la embriaguez pública” y debe ser colocado en los bares desde el 31 de enero de 2010.

Sarkozy: la amnesia histórica o algo peor

Cambiamos el tono risueño del Cruasán. Pero es que lo que está pasando en Francia es serio. Lo suficiente como para la ONU haya dado la voz de alarma sobre el trato que se está dando a los inmigrantes y sobre todo a los gitanos en los últimas semanas.

Bueno, es que hasta los miembros de su propio partido están escandalizados.

Todo ha empezado con un suceso de los que suceden -redundando se llega a Roma- periódicamente en un país con una historia de inmigración tan larga.

En Julio, un grupo de gitanos la montaron parda en Saint-Agnan, un pueblecito del centro de Francia.  Los gendarmes ni se atrevieron a a salir del cuartel mientras los gitanos cortaban árboles y quemaban coches para protestar por la muerte de uno de los suyos en un control policial.

La respuesta fue inmediata. Con su tono característico, entre chulo y mafioso, y sobre todo vengativo, Nicolás Sarkozy anunció el desmantelamiento de la mitad de los campamentos de gitanos, que a partir de entonces “suponían un problema”, en un país que cuenta con una red de áreas acondicionadas especialmente para ‘les gens du voyage’ las ‘gentes viajeras’.

Han pasado poco más de 15 días y las fuerzas de seguridad han cumplido con creces. Ya van más de 40 campamentos desmantelados. Si pueden, los policías ponen de patitas en la frontera a los extranjeros. Deportan a búlgaros y rumanos que a menudo han vivido más tiempo en Francia que en Bucarest o Sofía.

Lo que es peor, los xenófobos franceses se sienten respaldados por su Gobierno para insultar y amenazar a los gitanos. Lo denunciaban el otro día en France Info las asociaciones de apoyo a los ‘roms’.

Esta semana, con mis horarios descabellados, di con un reportaje escalofriante en France 2. Frente a la deportación de los judíos trata una parte de la historia francesa que todavía escuece, y mucho. El papel del Gobierno Colaboracionista francés en la deportación de miles de judíos a los campos de concentración y de exterminio nazis. Francia envió al matadero no sólo a judíos, también a extranjeros, apátridas, comunistas…

No he podido evitar relacionar los dos hechos, y no soy el único, también lo ha hecho un diputado conservador francés. Estigmatizar, señalar con el dedo… Es ni más ni menos que la semilla de la locura que se desató entonces.

Qué tendrá este hombre en la cabeza.

Mi duda es si Sarkozy lo hace para ganar votos en la extrema derecha o para desviar la atención, pero debería hacer un poco de memoria histórica. En el peor de los casos, el presidente es muy consciente de lo que está haciendo, de cómo está prendiendo la mecha de la bomba racista ¿Liberté, égalité y fraternité?

Entonces, hasta los Cruasanes, ‘gentes viajeras’ y extranjeros por definición estamos en peligro. Yo, por si acaso, voy haciendo la maleta.