Tartiflette de camembert sin nata

Esto es un sacrilegio para los amantes de la verdadera tartiflette.

La idea de hacerla sin nata viene de la necesidad. Tenía patatas, un camembert en sus últimas horas de gloria y bacon.

Pero también lo hice así porque la receta completa me parece demasiado pesada. La cocina francesa es propensa a la nata y la mantequilla y esto, sumado a las patatas, es una auténtica bomba para el estómago.

La tartiflette, su primo hermano el gratin dauphinois y su sobrina la Vercoflette (tartiflette con queso azul de Vercors) son platos de los Alpes. Perfectos para comer de noche, después de una jornada de esquí quemando calorías y con -10º C de temperatura en el exterior del chalet.

De hecho cuenta Wikipedia que el nombre tartiflette se inventó en las estaciones de esquí. El plato original de Saboya se llama «la péla» y se parece más a esta receta. La web especializada en esquí Skipass la ha convertido en su lema: ‘In tartiflette we trust’, parodiando el “In God we trust” escrito en el dólar.

Pues eso, la tartiflette está muy bien después del esquí, pero un miércoles en casa antes de ir a trabajar no es muy recomendable.

Así que

Tartiflette versión ligera y a tu manera

Ingredientes: Patatas, el queso que te apetezca o el que tengas, bacon, cebolla y/o ajo perejil y un chorretín de aceite.

Preparación: Un poco de aceite en la bandeja de horno para que no se pegue. Patatas cortadas con o sin piel, cebolla y/o ajo. Otro poco de aceite por encima y sal.

Unos minutos al horno a 180-200º.

Cuando han empezado a cocerse un poco añades el bacon y el queso. Si te apetece puedes añadir un poco de vino blanco.

Esperas a que esté todo bien cocido y opcionalmente, le das un toque de gratinado.

Yo le puse un poco de perejil para la foto y porque está rico.