
¿Arte contemporáneo bailado? Personalmente, me siento algo lejana del arte contemporáneo. Algunas obras se interpretan mejor. Otras van acompañadas del clásico «sin título».
A lo mejor el artista no pretende que entendamos, pero que por lo menos sintamos, de alguna manera. Y en eso radica todo lo demás, en la sensibilidad de cada uno para ver y sentir el arte.
Mark Rothko pintaba cuadros bicolores en su mayoría. A simple vista, dos colores superpuestos no dicen demasiado. Sin embargo con Rothko algo ocurre. Si observas fijamente una de sus obras descubres que detrás de esos colores, el cuadro puede cambiar

y transformarse. De cada uno emana una fuerza y una intensidad muy particular, como si te obligase a quedarte frente a él, y observar.
Esta noche en el Teatro Coliseo de Roubaix, cerca de Lille, el bailarín finlandés Tero Saarinen me ha explicado, bailando, que él también siente, y mucho, delante de un cuadro de Mark Rothko. Dirigido por la todopoderosa norteamericana Carolyn Carlson, Saarinen hace un sólo de 22 minutos basándose en la vida de Rothko. Sobre el escenario, cinco focos y una mesa de artista con tubos de pintura.
En Man in a room, el finlandés interpreta a un artista que vive en la locura. Un hombre que, a través de su pintura, se empeñó en entender la naturaleza humana. Como si para entender al hombre, tuviésemos que volver a las pinturas rupestres.

Saarinen interpreta a un artista que tras la Guerra del 45 quiso «volver a empezar». Quiso volver a nacer. Fueron los principios de la pintura abstracta. Y el finlandés baila esos cuadros cuyos colores hechizan. Consigue llevarte a aquel momento en el que delante de un «Sin título» de Mark Rothko te diste cuenta de que el pintor te estaba gritando algo, te estaba instando a sentir un mundo nuevo.
PRECIOSO!
Gracias Carmelys mega fiel!