Prisioneros de la huelga

Las encuestas siguen diciendo que la mayoría de los franceses apoyan la huelga. Este señor que me he encontrado en una estación de tren, no.

En su cartelito asegura  ser un “trabajador mayoritario tomado como rehén de los huelguistas minoritarios”.

Me decía que quienes hacen la huelga son “entre un 1 y un 3 por ciento de la  población”. También afima convencido que las encuestas están trucadas¿Quién dice la verdad?

Por otro lado, tampoco lo he pasado tan mal como me temía para irme de fin de semana.

En un país tan huelguista, la información sobre los trenes anulados funciona bastante bien: en SNCF direct. Mientras tengas un billete, puedes coger el tren que te pille mejor y la mayor parte de las veces ni siquiera pasa el revisor y si por casualidad viene, es mucho más flexible que el resto del año.

La huelga crea un ambientillo de anarquía: La gente habla más entre sí, -¿Y usted hasta dónde va? -¡Yo llevo desde las 8 de la mañana intentando cogerlo!. Al final hasta tiene su gracia, siempre que no tengas prisa por llegar.

Huelga de la huelga

En Francia hacen huelga. En general. Porque la huelga general que hicieron el martes 12 de octubre -día de la Hispanité- tuvo mucha publicidad, pero aquí tu vas un día cualquiera a currar en autobús y te encuentras un cartelito: “En raison d’un mouvement social des risques de perturbations sont à prévoir”. Encima con eufemismos, muy francés. “En razón de un movimiento social se prevén riesgos de perturbaciones”. ¿Movimiento social? Nunca sabes muy bien por qué hacen huelga. Los campeones del ‘mouvement social’ son los trabajadores del transporte público.

¡Hay un pobre hombre (o una pobre mujer) que se ha montado un blog sobre las miserias que pasa en el cercanías C de París!: Galere (s) dans le RER C. y la gente está cada vez más hasta las narices (ver los comentarios del foro), pese a la encuesta que afirmaba que el 70 por ciento de los franceses apoyan la convocatoria del martes. Acusan a los trabajadores con condiciones privilegiadas (los ferroviarios lo son) de tomar como rehenes a los usuarios.

Y claro, esto es como Pedro y el Lobo: a fuerza de hacer ‘huelguitas’, cuando quieren protestar por algo gordo, tienen que liarla parda. Y en esas estamos: Ya van cuatro o cinco jornadas de huelga general contra la reforma de las pensiones (6 o 7 días si sumamos las convocatorias por otros motivos). La mayor parte de las refinerías están paralizadas. El Gobierno ha autorizado el recurso a los ‘stocks’ estratégicos de carburante para los camioneros, varios puertos están cerrados y la SNCF, la Renfe francesa, lleva con las dichosas ‘perturbaciones’ desde el martes. Y lo que les queda. O nos queda.

Doctor, ¿es grave? No, c’est la grève. (huelga=grève)

 

Para hacerse una idea: la ley de servicios mínimos es del año 2007, y los sindicatos protestaron mucho cuando se aprobó. Antes era sálvese quien pueda. Ahora también, pero menos.

Yo hago huelga de la huelga. Osea, curro. Y sólo quiero pirarme de fin de semana como un buen Cruasan Ambulante. A ver si lo consigo. Me temo que tengo por delante una jornada de Galere dans la SNCF.