Prisioneros de la huelga

Las encuestas siguen diciendo que la mayoría de los franceses apoyan la huelga. Este señor que me he encontrado en una estación de tren, no.

En su cartelito asegura  ser un «trabajador mayoritario tomado como rehén de los huelguistas minoritarios».

Me decía que quienes hacen la huelga son «entre un 1 y un 3 por ciento de la  población». También afima convencido que las encuestas están trucadas¿Quién dice la verdad?

Por otro lado, tampoco lo he pasado tan mal como me temía para irme de fin de semana.

En un país tan huelguista, la información sobre los trenes anulados funciona bastante bien: en SNCF direct. Mientras tengas un billete, puedes coger el tren que te pille mejor y la mayor parte de las veces ni siquiera pasa el revisor y si por casualidad viene, es mucho más flexible que el resto del año.

La huelga crea un ambientillo de anarquía: La gente habla más entre sí, -¿Y usted hasta dónde va? -¡Yo llevo desde las 8 de la mañana intentando cogerlo!. Al final hasta tiene su gracia, siempre que no tengas prisa por llegar.