El guaperas quiere vivir su vida…

Era Xavier en L´auberge espagnole (Una casa de locos). Le conocimos jovencito, búscandose la vida de Erasmus en Barcelona, inocente y enamorado de la Amélie francesa, Audrey Tautou.  A partir de ahí y como es el caso de algunos afortunados, su carrera despegó y se convirtió en el guaperas franchute.

Despertó buenas críticas con su De battre mon coeur s´est arrêté de Jacques Audiard. De repente Xavier y sus líos amorosos de veinteañero se quedaron atrás y apareció una especie de Colin Farrell a la francesa, cañero y expresivo.

Hoy estrena L´homme qui voulait vivre sa vie (El hombre que quería vivir su vida). Basado en una novela del bien amado por el público francés, Douglas Kennedy, el film presenta a un Romain Duris  desesperado por su divorcio y amargado por su profesión de abogado famoso. El argumento: un tópico. La peli: previsible. Duris empieza bien peinadito, viviendo en una de aquellas casas de ensueño con LA mujer y LOS niños y a partir de ahí se suceden las calamidades: asesinato del tipo «uy qué despiste», escapada, lloros y de repente un resquicio de luz. Menos mal, el director,  Eric Lartigau, nos regala unas instantáneas sorprendentes de la costa croata, de sus habitantes y de su cultura. Y eso sí, si la película se salva es por su intérprete. A medida que Duris se va despeinando, las risitas femeninas en la sala oscura van en aumento y su personaje va cogiendo fuerza. Hombre atormentado,  L´homme qui voulait vivre sa vie es una historia mil y una veces contada en el cine pero con un actor que salva con creces la hora y media.

Amours imaginaires

Entre tanta huelga monotemática, las salas de cine se pueden convertir en una buena vía de escape. Las luces se apagan y con ellas los gritos de los sindicalistas y las últimas declaraciones de los políticos. Y si encima disfrutas de la película, pues mejor que mejor. 

«Les amours imaginaires» del canadiense francófono Xavier Dolan ha sido mi vía de escape del día.  Imagen fotográfica, construcción repetitiva pero eficaz. Dolan, a sus veintiún años, te deja en el sitio. Su trabajo se centra en la imagen, en la definición de un plano como si de cada uno surgiese una escultura, modelada con todo precisión, retocada. «Los amores imaginarios» recrea ese universo que alguna vez sentiste con 15 años, cuando pensabas que «él/ella estaba por ti». Sin nada que pudiese demostrar que la otra persona te correspondía. Sólo una mirada o una caricia. Un «amor imaginario» por el que suspiras pero también disfrutas en la incertidumbre.

Sin embargo, Dolan es mucho menos naïf que un adolescente. En su película, dos amigos (hombre y mujer) se enamoran de un mismo hombre. Pero no, no hay sexo explícito. El mensaje es más sutil. Recrear la imaginación, la espera, el deseo, la frustración de una historia de amor…… El argumento se funde en la semiología de la imagen, en los colores, planos borrosos, nítidísimos. 90 minutos a flor de piel, banda sonora perfecta y contrastes entre secuencias. Un 10 para este canadiense que ha conseguido sacarnos de la huelga francesa mediante el humor y una tierna sensibilidad.

Martine au conseil communautaire

Elle est la reine à la communauté urbaine. Elle concentre les pouvoirs à Lille et aimerait bien piquer le trône au roi de l’Elysée. Elle fait désormais des blagues féministes alors qu’avant nous ne pouvions que prier pour qu’elle soit de bonne humeur. Martine Aubry rayonne au sein de sa communauté, tout lui sourit.

Au cours du conseil communautaire de ce vendredi 1er octobre, Madame Aubry a tenu un monologue de 45 minutes rempli de nouvelles super excitantes sur sa métropole: l’inauguration du Musée d’Art Contemporain à Villeneuve d’Ascq, la pose de la première pierre du Grand Stade…Son but: anésthesier les participants. Le public attendait Martine sur les Roms. Construction de nouveaux villages pour les héberger? Nouveaux plans d’insertion? Silence radio. Mais Madame Aubry voudrait peut-être s’expliquer sur un rapport de la chambre régionale des comptes à propos de la construction du Grand Stade? Ce sera pour plus tard. Martine a trouvé plus important de parler de l’inauguration du premier garage à vélo à Lille (très écolo). Ou d’annoncer l’ouverture du nouveau campus de l’EDHEC. Ou de faire des commentaires sur la veste rose de Roselyne Bachelot lors de l’inauguration de la piste Lille Métropole Athlétisme….Elle a assommé les élus. Certains ont rouspeté au bout de 45 minutes. Et Martine a à peine sourcillé : “ Ce sont des bonnes nouvelles , vous pourriez vous réjouir!”.

El Cruasán Ramadán se dejó llevar por las tapitas del bar…

…y por el sol español, la playa, la marca del bikini, los gintonic de después del último baño ¿qué queréis que os diga? Sí, me comprometí a dejar de comer durante 28 días. No, a mi no me pagan como a Samanta Villar. Sí, saltármelo con unas bravas es la mejor opción para dejar de creer. No, no creo (en el Islam quiero decir…). Pero ésto es tan real como la vida misma. Vives expatriada, echas de menos a tu mamá, a tus amigos, a tu abuelina… y todos esos reencuentros  van acompañados de un arroz con leche o de una taza de Albariño ¿o no? La próxima vez seré más cauta, creo.

En fin, además de mis momentos gastronómicos, este último mes he estado investigando las mil y una maravillas de la informática .  Entre otras cosas he rodado mi primer corto (se llama Nicolator 1 y no es apto para menores de 30). También me he puesto las pilas con marcianitos de otro planeta llamados Photoshop y Final Cut (ahora entiendo la tele). Me he cortado el pelo y no me he comprado fascí-culos pero me siento como si lo hubiese hecho. Septiembre es un poco como fin de año. No hay uvas, hay atascos. Sin embargo, muchos nos apuntamos al gimnasio, cambiamos algún color del armario o movemos un mueble. Son objetivos, menos comprometidos que el Ramadán, pero objetivos también importantes. A ver cómo se nos da esta vez.

Cruasán Ramadán: día 2

Cruasanes, muero de hambre. Estoy totalmente aplatanada. Sin embargo, ayer viví un super momento a las 21:40, hora del anochecer en Lorient. Me comí un enorme plato de arroz con leche para vengarme de todos aquellos que habían comido delante de mi durante el día.
El ayuno se rompe mediante leche y dátiles. En cuanto se prueba algo de comer, el musulmán se pone a rezar. Al cabo de una media hora termina la oración y se pega el festín, el de verdad. Yo no recé pero dejé que Sami me tomase la mano mientras recitaba un rezo en voz alta. Diez minutos más tarde nos llamaban sus padres para felicitarnos por haber superado el primer día de ayuno.  Y a continuación elegimos un restaurante y me puse tibia: carne, patatas fritas, ensalada, tarta de manzana, helado de vainilla, coca cola, cigarros y olé! Me compré un bollo de chocolate para mi desayuno (previsto a las 5:30) y me fuí a dormir porque estaba muerta. Mi pobre estomago se alegró de haber ingerido comida pero se quejó de mi ansiedad así que me tuve que dar un paseo tras el atracón.
Al cabo de las cinco horas de sueño me desperté para tomar el desayuno. Y ahí, cruasanes míos, viví el momento mas ridículo de esta experiencia: me pregunté porqué estaba yo sentada en mi cama tomándome un litro de leche y chocolate cuando debería estar durmiendo y soñando felizmente. Me sentí idiota. Comiendo y bebiendo  con los ojos medio cerrados.
Es como si decides celebrar la navidad y no ves ni un arbol decorado, ni hace frío, nadie se ofrece regalos, eres la única persona que se levanta para los Reyes Magos…no tiene ningún sentido. No veo ninguna coherencia en lo que estoy viviendo porque solo conozco a UNA persona que lo esté viviendo conmigo.
Pero me sigue gustando hacerlo porque aprendo algo nuevo cada día. Como dice mi cruasán favorito, lo más importante es «tomártelo con zenitud». Hasta mañana…

Cruasán Ramadán: día 1

Mi colegui flo COMIENDO delante de mi a mediodia, pero me cae bien

Cruasanes, mi Ramadán no ha empezado precisamente como Dios manda. En Lorient amanecía esta mañana a las 6:57. El despertador sonaba a las 6:30 y sin dudarlo lo apagué , no regrets. «Que no se te olvide beber agua por la mañana, es super importante para aguantar el día» me decía mi colega Sami, musulmán de pura cepa. Mi espíritu vago y en vacaciones ganaba la partida. Los rayos de sol me despertaron a las 9:30: demasiado tarde, empieza la jornada de ayuno.

Las primeras horas no fueron mal. Me acostumbré al sonido extraño de mis tripas suplicando un desayuno y pude concentrarme en el trabajo. A mediodía hice una pausa para hacer la siesta, sin comer claro está, y me fue de gran ayuda. Me levanté con ganas de trabajar y con algo de sed. Acompañar a mi colega Florencia a hacer un reportaje sobre «el arroz con leche» fue la peor parte. Bueno, no fue la peor, la peor fue darme cuenta de que al «no creer», al no ser musulmana, mis ganas de Ramadán flaqueaban con más facilidad. Si no fuera por Sami, me sentiría terriblemente sola. Todo el mundo come a mediodía, entre horas, en las pausas-café, con el cigarro, ¡se come! Comemos mucho.

En Lorient anochece a las 21:40. Sami y yo ya hemos elegido un restaurante para celebrar nuestro primer día de Ramadán superado. Más mañana…

Festival viejuno

Cruasanes, seguimos en el Festival Intercéltico de Lorient y no terminamos de sorprendernos.

Para aquellos que hayan tenido la oportunidad de vivir el Mundo Celta de Ortigueira, alucinarían con el concepto de este festival. Ya sea por cuestión de identidad o de cultura, aquí no solo hay música y grupos punteros, también conferencias, talleres de danzas tradicionales, cine bretón, concursos de gaitas gallegas, asturianas y escocesas…

Desde hace cuarenta años, Lorient reivindica lenguas minoritarias y anima a todos los célticos a vivir su cultura local. Lo sorprendente es el público. El 80% de la gente que hemos visto por el paseo marítimo de Lorient supera los cuarenta años. La razón es tan simple como su precio: de media se pagan unos 20€ por concierto. A pesar de un festival «off» bastante importante y el famoso «quai de bretagne» en el que hay conciertos gratuitos, la gente joven carece de espacio y dinero en Lorient para disfrutar de toda la programación.

Hablando con Alberto Balboa, director del festival de Ortigueira, comentábamos lo raro que sería tener un festival parecido en España «¡jamás se nos ocurriría poner sillas en un concierto!» me comentaba. Cuestión de cultura seguramente…

Cruasán Ramadán

Cruasanes, el Ramadán comienza en unas horas. El mundo musulmán se prepara para 28 dias de ayuno. Y desde nuestro blog, hemos decidido, siempre con el mayor de los respetos, vivir de primera mano esta experiencia. Sin ánimos de imitar a Samanta Villar (ni muchísimo menos, queremos ser mas profesionales), os contamos el día a día de una persona no creyente que, guiada por un musulmán, vivirá este periodo de recogimiento. Las horas pasan, el Ramadán comienza.

El canto de un muecín de la Meca para ambientar, cortesía de The free sound project.

Los peruanos anticélticos

Cruasanes, esta semana nos vamos al Festival Intercéltico de Lorient, en Bretaña. Las gaitas ametrallarán nuestros oidos durante los próximos diez días. Gelocatil en mano, nos damos un paseo por el puerto de esta pequeña ciudad, meca de la música celta y de la identidad bretona. Entre hombres barbudos y pintas descomunales, un efluvio agudo y antigaiteiro ataca el ambiente. No pueden ser ellos…desgraciadamente sí, la pesadilla revive, aquí están. Siempre a la vuelta de la esquina, entre sus mini bafles y ataviados con plumas tradicionales: los peruanos del domingo a mediodía nos persiguen de nuevo. La música celta no pega con su interpretación imparable de «My heart will go on» de la peli Titanic a base de zampoñas. La inestimable cultura indígena peruana se ve reducida a un espectáculo molesto y sobre todo «fuera de tono». Y tienen su éxito: ¡mi-no-entender! Esperemos que el estruendo celta apague con sus gaitas la llama comercial peruana. Más impresiones mañana, siempre después del desayuno…

Primeros pasos en el norte

Cruasanes, fuera prejuicios. En Lille, situado a apenas 60km de Bruselas (siempre en linea recta), la cerveza y el buen humor fluyen entre sus calles mojadas por la lluvia. Una imagen que da que pensar, sobre todo si recordamos la ya famosa pelicula de Dany Boon, Bienvenidos al Norte.

Pero no todo son acentos. De hecho, desde hace un mes, no me he cruzado con ningun ch’ti-hablante. Decepcion? Ninguna. Resulta mucho mas sorprendente el caracter acogedor de sus gentes. Puede que por eso se haya hecho tan popular el dicho que repiten todos «Lillois»: «en el norte se llora dos veces, la primera al llegar y la segunda al partir».